Sombra de Letras

 

UACJ: de Lujo y Hambre

 

Por Rafael Navarro Barrón

 

Escuché hablar del doctor Ernesto Morán en los ayeres de la vida universitaria en los tiempos en que dirigió la máxima casa de estudios, Felipe Fornelli Lafón, un extraordinario médico gastroenterólogo al cual le encuentro un solo defecto político: es amigo de Patricio Martínez.

Fornelli fue uno de los médicos de cabecera que le dieron seguridad al ex gobernador del Estado cuando recibió un balazo en la cabeza mientras subía las escalinatas del edificio donde tenía su oficina. La bala, incrustada en el cráneo, ameritó la toma de decisiones quirúrgicas que analizaron los médicos amigos de Patricio, entre ellos el entonces rector de la Uacj.

Minutos después del atentado, el propio Martínez García, solicitó la presencia de su amigo Felipe quien viajó de emergencia a la ciudad de Chihuahua y estuvo al lado del gobernante en los momentos más críticos del político priista.

Y como se ha dicho, Patricio Martínez murió por unos minutos o quizá segundos. Sus amigos experimentaron esos momentos de angustia que se volvieron más dramáticos cuando los equipos que medían los signos vitales del gobernante disminuyeron sus diagramas y generan lo que los médicos llaman el “silbido de la muerte”, al desplomarse la presión arterial.  

La historia médica forma parte del anecdotario político en el reinado de un gobernante violento que, tristemente, experimentó lo que es el dolor de los hospitales, como lo hizo una persona allegada a su vida en los tiempos en los que él era gobernante y se sentía con el poder para utilizar los puños cuando le llegaban los ataques de ira.

 

 

Ernesto Alonso Morán García egresó de la Uacj, donde estudió la licenciatura en cirujano dentista; ha sido catedrático y director de la carrera. Su actividad como maestro frente a grupo inició en 1979.

A Morán se le adjudica la instalación del moderno equipo con el que trabajan los alumnos de la facultad hasta el día de hoy. El mismo aspirante a rector refiere que en el pasado se utilizaban los gabinetes dentales que recibían de Estados Unidos que no eran otra cosa que equipo de ‘segunda’, un auténtico desecho de instituciones norteamericanas que aportaban a la máxima casa de estudios a través de donaciones. 

Su nombre ha estado ligado a la sucesión de la Universidad en varios periodos. Durante el gobierno de José Reyes Baeza estuvo a punto de escalar el cargo de rector. El intento fue frustrado por la mano todopoderosa del estado que impuso a Jorge Quintana Silveyra, conocido como “el rector pititos”.

Quintana es hermano del secretario de Desarrollo Social del actual gobierno del Estado; fue rector en la época más aguda de la violencia en Juárez. Esa guerra sin freno detonó el descrédito internacional al recibir Juárez el título de ‘la ciudad más peligrosa del mundo’.

El entonces rector Quintana salía a la puerta de sus oficinas y protestaba en la vía pública utilizando un silbato. Era la forma de expresar su descontento por el crimen de alumnos y catedráticos de la máxima casa de estudios que cayeron abatidos por las balas sin que se diera ni exigiera una explicación sobre sus muertes.

Y así, a pitidos, el rector se oponía a la violencia, impunidad y horror de la guerra entre narcotraficantes en cuyo libertinaje tenía mucho que ver, por su actitud pasiva y marcada complicidad, el entonces gobernador, conocido como el ‘huevos tibios’, quien había impuesto a Quintana en el máximo cargo universitario.

El gobernador Reyes Baeza le indicó a Morán que el elegido era Quintana y que, en una muestra de buena voluntad, le ofrecía colocarlo en algún cargo administrativo de la universidad o del gobierno del Estado, “donde tú quieras Ernesto”. La propuesta del ejecutivo fue rechazada, pues Morán buscaba un solo cargo, el de rector.

A distancia Ernesto Morán reflexiona en torno al encuentro con Reyes Baeza.

“Que cabrones son los priistas, cuando ellos gobiernan su gobernador se mete de lleno en la sucesión de la Uacj y ahora que gobierna el PAN quieren que Javier Corral se mantenga al margen del proceso”, señala el hombre que conoce los entuertos de la política universitaria y que ha tenido la capacidad de practicar la pluralidad como un ejercicio surrealista.

En la universidad, confiesa con cierta tristeza, están los “desechos” de la política. Allí los manda el PRI y eso tiene que acabar para que se rescate el prestigio.

El doctor Morán recuerda otros detalles del día en que Reyes Baeza lo convocó para informarle que no sería rector. Era evidente que el gobernador elegiría a un funcionario universitario ampliamente vinculado al PRI.

El cirujano dentista carecía del ingrediente más importante para llegar al cargo de rector y era, sin duda alguna, su ascendencia política.

Reyes Baeza le doró, literalmente, la píldora. Le dijo al doctor Morán que muchos de los amigos que tenían en común y otros que el dentista no conocía, le habían hablado muy bien de su capacidad y de su honorabilidad… “pero tú no vas a ser el rector”, acotó el gobernador, mientras el catedrático universitario reflexionaba sobre la absurda política que se mueve entre clanes e ideologías.

 

 

A distancia el doctor Morán sueña con una universidad con el prestigio de la vecina Universidad de Texas en El Paso. Reconoce el liderazgo de Diana Natalicio, su presidenta.

Y para entender los sueños de Morán es necesario piratear un texto de Wikipedia sobre la vida de la doctora Natalicio, una experta en lingüística nacida en 1939, justamente cuando detonó en el mundo la Segunda Guerra Mundial.

La presidenta de Utep está a punto de cumplir los 80 años y es la administradora de esa afamada institución desde 1988. La Revista Times la ubica como una de las mujeres más influyentes de los Estados Unidos.

Y aquí en Juárez, la vergüenza: la Uacj pasó del cuarto o quinto lugar en el ‘quién es quién’ de las universidades públicas del país al lugar 45 en cuanto a su percepción académica. En un lapso de 10 años se deterioró la figura externa de la máxima casa de estudios. El declive inició con Jorge Quintana y se recrudeció con Ricardo Duarte Jáquez.

 

El aspirante a rector es uno de los ‘distinguidos’ en la mesa de los miércoles en el restaurante Los Arcos. Allí participa uno de los ex secretarios de Estado que le ha dado distinción a Ciudad Juárez, Eduardo Romero Ramos, miembro fundador y honorífico de la ‘familia feliz’ y del grupo no oficial conocido como los ‘filósofos de la construcción y el notariado’, además familiar, aunque político, del propio Morán.

La mesa de los miércoles no impone el derecho de admisión ideológica. Precisamente fue un priista el que realizó, hasta hace unos días, el trabajo de secretario honorífico, me refiero al notario público Tomás Herrera Álvarez, víctima de un derrame cerebral que finalmente le quitó la vida.

Tomy Herrera, como se le conocía, fue parte activa de la ‘mafia’, grupo político que encabezó el ex gobernador Saúl González Herrera y cuyos miembros se han ido retirando de la política y de la vida pública.

La ‘mafia’ es conocida como el grupo ideológico más homogéneo y radical al interior del tricolor en toda su historia.      

 

Son las ocho de la mañana del lunes 9 de abril. La vida apenas se activa en el primer día de clases después de 15 días de vacaciones.

Tengo una cita con el dentista Ernesto Morán. Por fortuna es una entrevista. El Núcleo Dental, el negocio del aspirante a rector de la Uacj opera justamente frente al restaurante María Chuchena.

A la hora de la entrevista, el negocio, propiedad de un enigmático y próspero empresario juarense de apellido Herrera, apenas empieza a tomar color. Ni las tortillas hechas a mano están listas, apenas se está calentando el comal y la señora que las cose lleva rato armando los testales que minutos más tarde empezarán a aplastarse en la tortilladora manual.

El primer café empieza a circular por las mesas. Supongo que por el día y la circunstancia en unas horas más el lugar estará lleno de señoras, como finalmente ocurre. Es una tradición en Juárez.

Allá en un privado sobresale la figura nerviosa del director de Canacintra, Miguel Ángel Calderón; hay muchos más, pero solo distingo a Calderón y a Gabriel Cantú Murguía, primo hermano de Teto Murguía y hermano del dueño del periódico Norte.

Hay muchos argumentos para creer que los meseros apenas están despertando en un día propicio para empezar a atender a los políticos que están tejiendo su destino en el proceso electoral que ya ha iniciado.

La Uacj le dará las gracias a Ricardo Duarte Jáquez el próximo mes de agosto, la segunda quincena, cuando se elija al nuevo rector y al nuevo equipo de trabajo que sustituirá al que ha acompañado al hermano del ex gobernador priista a lo largo de seis años.

Ya para estas fechas, la universidad es un hervidero. Las traiciones han iniciado; los grupos se conjuntan para apoyar las fórmulas que surgen y se recomponen en torno a dos grandes figuras políticas: el gobernador y López Obrador.

La fuerza política de Ricardo Duarte fenecerá en agosto y, a partir de ese mes, tendrá que recorrer un angustiante camino en espera de la despedida que se concretará el 10 de octubre.

Morán García advierte la participación de cuatro candidatos en la sucesión universitaria: Juan Ignacio Camargo Nassar, director del Instituto de Ciencias Sociales y Administración; el secretario de la Uacj, David Ramírez Pérez; el secretario Académico, Manuel Loera de la Rosa y el propio doctor Morán.

Camargo Nassar, es el candidato de Duarte que, públicamente ha jugado un extraño juego. El actual rector ha repetido un discurso que nadie le cree. Su expresión pública y hacia el resto de los contendientes refiere que la “elección será pareja, sin distingos y sin tapados”, pero en lo privado le apuesta todo al director de ICSA.

Existe, en los corrillos de la universidad, una versión sobre los diálogos perniciosos emitidos por Camargo Nassar y sus compañeros. El funcionario asegura un pacto de sangre con Javier Corral. Pero el propio gobernador ha desmentido la relación: “yo soy amigo, muy amigo, del hermano de Ignacio…a Ignacio no lo contemplo en la universidad”.  

Duarte ha iniciado un peligroso desafío al poder estatal que lo mantiene en la mira. En los archivos de la Fiscalía se han guardado celosamente informes que vinculan a Ricardo con César Duarte en la compraventa de propiedades y, de al menos, un rancho. Así como negocios donde el actual rector de la Uacj intervino en forma directa. Nada cómodo para que inicie una sublevación.

 

 

La frialdad de Javier Corral Jurado hacia el rector de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Ricardo Duarte Jáquez menguó después de una comida en el Shangri La, pero no concluyó la animadversión hacia el hermano del villano favorito del gobernador.

La comida china no tuvo efectos afrodisíacos como el funcionario universitario hubiera deseado.

La mini cumbre concluyó con dos temas torales: la sucesión universitaria, cuyo asunto quedó en ‘veremos’ con la promesa de Corral de que, a su tiempo, se notificaría la postura oficial; el segundo tema que abordó el mandatario fue la postura institucional en relación con el caso judicial que se le sigue a César Duarte, hermano del rector.

El hígado institucional se ha sostenido en relación con Ricardo Duarte. Los mensajes evidencian a un gobernador que se ha especializado en el principio que ejercen los mujerujos de la política. Sus desplantes son torpes, impositivos, carentes de diplomacia…y es así porque es el gobernador y sabe el peso de sus acciones. A eso se le llama ‘abuso de autoridad’... los chihuahuitas le llaman “manonerías”.

Otro visible desplante fue durante el aniversario de 860 Noticias. El gobernador fue invitado al igual que el rector de la máxima casa de estudios.

Por tratarse de dos personajes que lucen cualquier acto público o privado, la empresa Nueva Era Radio decidió colocarlos juntos, en la mesa principal.

A la llegada del representante del rector que llevaba un mensaje de Ricardo Duarte a los directivos de 860 Noticias, el ‘propio’ fue abordado y en una comunicación bilateral se extendieron disculpas: el funcionario universitario dijo que su jefe no acudiría al acto solemne por un asunto no previsto en su agenta y la empresa radiofónica le informaba que, en la eventualidad de que el hermano del ex gobernador llegara, no estaría en la misma mesa de Javier Corral.

El gobernador había vetado al hermano de César Duarte.

Fumador empedernido, Ricardo Duarte ha soportado la carga emocional de la persecución contra su hermano. Su presencia en la universidad ha sido y será de enorme ayuda para la institución. Como nunca se transfirieron recursos económicos convirtiéndose en la envidia de las instituciones de educación superior del Estado de Chihuahua que se quedaron ‘cortas’ frente a las toneladas de dinero que llegaron a la Uacj.       

 

 

La universidad se prepara para una tormenta inevitable. Un personaje de última hora saltó al escenario de la sucesión sin haber sido llamado. Se trata de Manuel Loera de la Rosa, un reconocido catedrático que milita en la izquierda o en ese bodrio en lo que se ha convertido la conjugación de partidos políticos e intelectuales que simpatizan con el movimiento Morena.

Dicen que a Loera se le acomodaron los huevos cuando vio el crecimiento de Andrés Manuel López Obrador en las encuestas nacionales.

Loera de la Rosa es un hombre bipolar, confuso, lleno de prejuicios y de odios. Es odiado y amado al mismo tiempo. Los que lo conocen dicen que es una copia al carbón de Javier Corral, pero con menos maquiavelismo y alcances. Como lo diría el analista político Raúl Ruiz, de una conducta esquizoide.

El mismo lunes 9 de abril coincidí con Loera en el baño de rectoría. Tres mingitorios de distancia me separaban de quien puede ser, si su pronóstico se cumple, el próximo rector de la Uacj.

Recordé un hecho similar en el rancho de Chonito Lerma, un hacendado de la ciudad de Delicias. El equipo de seguridad del gobernador Oscar Ornelas supuso que el mandatario quería hacer del dos y colocaron un guardia permanente en la entrada del baño de los hombres.

Minutos antes, por una necesidad urinaria, tuve que hacer uso de los mingitorios del famoso rancho que albergó a políticos y empresarios de todo el país y donde se degustaban las codornices más frescas y jugosas de la región.

Fue entonces que ingresó al sanitario el gobernador Ornelas quien inició una conversación amistosa mientras compartíamos los urinarios y admirábamos lo bien equipado del rancho de la familia Lerma.

Dialogamos poco más de 15 minutos, los guardias resguardaban el lugar pensando que el gobernador estaba solo y haciendo del dos. Fue entonces que una mano rígida tocó la puerta metálica y preguntó ¿señor gobernador, si tiene papel de baño? La risa se hizo evidente desde el interior y fue así como concluyó lo que más tarde sería una entrevista publicada y hoy es motivo de anécdota.

Al despedirse Ornelas, me tocó el hombro y me dijo “fue un placer miar a su lado” y se retiró del baño a seguir degustando las codornices.

Loera de la Rosa salió del baño después de lavarse las manos. Su rostro adusto no mostró la característica dentadura del jefe académico, parecía enojado.

Después de varios años no ha superado las críticas vertidas hacia su persona cuando fue presidente de la Asamblea Municipal Electoral. Su carácter es su debilidad más grande.

No me lo imagino con esa cara de amargura sentado en la silla de rectoría. Loera ha expresado que su inclusión como el cuarto candidato a ocupar la silla que actualmente ostenta Duarte, es la fortaleza de Morena y la ya irreversible tendencia que le dará el triunfo a López Obrador en la elección del 1 de julio.

La tenebra sería más o menos así: gana López Obrador el 1 de julio; le marca a Javier Corral para pedirle que Manuel Loera de la Rosa sea el próximo rector; Javier Corral le habla al rector Duarte Jáquez para que mueva a los consejeros a favor de Loera; Loera gana la elección para ser rector; López Obrador envía recursos a la Uacj para que sume otros seis años de prosperidad… 

 

 

El prestigio de los hermanos Loera de la Rosa deambula en un barco parecido al Titanic. A Juan Carlos, el político de izquierda que se adueño de Morena, es acusado por la estructura base de ese partido a haberlos dejado fuera de las candidaturas para meter a sus amigos y a sus amiguitas.

Un grupo de morenistas advierten que la gente que inició el apoyo a AMLO desde el año 1996, cuando el Peje intentó apoyar al PRD, fueron excluidos de una forma grosera en la elección de candidatos.

De acuerdo a la información ofrecida por estos detractores de los Loera, en uno de los distritos electorales federales estaba propuesto el profesor José Padilla y fue otorgado por Juan Carlos a Ulises García, un joven que es trabajador de Loera.

La denuncia fue más allá. El grupo de seguidores de Juan Carlos Loera, incluyendo algunos candidatos, son marihuanos, alcohólicos y hasta cocainómanos.

Se le acusa también de promover a la diputada Leticia Ortega como candidata a la sindicatura por el municipio Juárez. Según las fuentes, esta mujer apenas tenía unos meses en el partido y la hizo candidata a diputada, cargo que finalmente ganó.

Revelaron que Loera de la Rosa, era realmente el que escribía la columna en El Diario de Juárez, cuyo medio de comunicación estuvo a cargo de Pedro Torres, ahora diputado local.

A Mary Adame quien trabajó el distrito 01 hace unos días la removió y la dejó fuera de todo.

Los miembros de Morena confirmaron que antes de la nominación de González Mocken como candidato de ese partido, Juan Carlos Loera se reunió con Armando Cabada con quien negoció la eventualidad de ser candidato a presidente municipal por el partido de Andrés Manuel.

 

Rafael Navarro Barrón zagaleton.navarro@gmail.com


 

 

 

 

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