SOMBRA DE LETRAS

De cómo Camargo Nassar subió y bajó del Tepeyac


Por Rafael Navarro Barrón

 

El cumpleaños del abogado Juan Ignacio Camargo Nassar abrió la carrera por la sucesión universitaria. Eso fue la semana pasada y el evento aún huele a pescado zarandeado. No podía ser en otro lugar, los correligionarios del abogado, miembro de la familia de los ‘nachos’, siguieron la ruta de la moda política y se volcaron a comer lonja de pescado en el exclusivo y enigmático restaurante Los Arcos.

Como diría la abuela, “¡esta miserable gente no entiende, le gusta ir donde está la mugre!”. Y es allí donde les gusta estar, en el comedero que abre toda duda y suspicacia en sus raíces; tres ejecutados en el exterior, lleno de guaruras y, como hostess, un equipo de policías municipales armados hasta los dientes.

Esa escenografía da una idea del lugar donde les fascina estar a nuestros políticos. Es la obsesión del momento y la ilusión de quienes viven en la banca del servicio público y algún día de su vida probaron la sazón del pacífico.

Pues en ese escenario, la semana pasada, los fondos del pueblo que se pagan a los funcionarios universitarios, corrieron por las mesas donde comían plácidamente chiles güeritos y tostadas. Allí estaba más de una veintena de seguidores de quien se ostenta como el candidato de Javier Corral en su carrera por la rectoría. El actual director del Instituto de Ciencias Sociales y Administración, ICSA por sus siglas, ha aprovechado los buenos oficios de su hermano, el notario público número tres, Javier Ignacio Camargo Nassar quien es, ni más ni menos, el encargado de llevar los asuntos personales al nuevo rico de Juárez que, a propósito, es el actual gobernador del Estado.

El onomástico reunió a más de 20 comensales. Se ignora si otro de los aspirantes a rectoría, el doctor Ernesto Morán García, acompañado del actual coordinador general de Prensa y Difusión de la Uacj, Raúl Flores Simental, fueron invitados a dar el abrazo o, circunstancialmente, comían en otra mesa de Los Arcos y corrieron la cortesía de ofrendar el respectivo happy Bhirtday; el ritual, por tratarse de un candidateable, duró una semana, según los voceros no oficiales de la máxima casa de estudios.

La oficina de Camargo Nassar pudo haber escenificado una segunda escena de la ‘guerra de los pasteles’ de Viruta y Capulina.

En otro momento, pero exactamente el mismo día, circuló por las redes sociales un video del ginecólogo David Ramírez Perea, actual secretario general de la Uacj, que desglosa una pincelada de su experiencia laboral en la máxima casa de estudios: como coordinador de la Facultad de Medicina; como jefe del departamento de Ciencias de la Salud; como director de Servicios Académicos y actualmente como ‘secretario’ general de la Uacj…falto decir que es el candidato del rector Duarte.

El video presenta una sugestiva frase que es su deseo de ser rector del 2018 al 2024, en sustitución de quien lo estimula en su carrera política.

 

 

En términos generales todo iba como miel sobre hojuelas. Hasta ayer los candidatos a rectoría sostenían un paso cómodo, entre comidas, bacanales y contacto con actores políticos que pueden influir desde el exterior.

Los candidateables preparan el camino para la elección de rector que se ha calendarizado para la segunda quincena del mes de agosto, después del periodo vacacional. Antes de las fiestas patrias se tendrá ya el nombre del sucesor de Duarte y, en el mes de octubre, asumiría como nuevo rector, si las cosas no se complican.

…Pero, una sesión de consejo universitario celebrada este martes 24 de abril, vino a romper el equilibrio que se había guardado hasta estos días. El evento, evidentemente, se le salió de control al rector Ricardo Duarte Jáquez que volvió a quedar solo frente a las huestes de Manuel Lorenzo Loera de la Rosa, otro aspirante a rectoría.

La expresión de los consejeros, con y sin voto, que asistieron a la reunión privada, celebrada en el aula magna de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, fue elocuente “¡Le pusieron una chinga a Camargo Nassar!”.

Y el asunto no estuvo para menos. A pesar de su formación como abogado, ha detenido un año y medio una simple reforma a la ley interna de la Uacj. Este hecho, para los ‘rojillos’ de la universidad, es indignante y ha generado la molestia de los consejeros universitarios que definieron al aspirante a rector como un inepto.

Fue el ala de izquierda que domina Manuel Lorenzo Loera de la Rosa, secretario académico de la Uacj quien lanzó la caballería en contra del distinguido miembro de los Nachos.  

La reunión fue selectiva y a puerta cerrada, como siempre. No se permitió, como no se permite nunca, la presencia de los medios de comunicación. El tema de la sucesión en rectoría no se tocó. Evidentemente ni necesidad hubo. Dos de los aspirantes a rectoría fueron exhibidos como ‘inapropiados’ para ejercer el cargo, uno por inepto y el otro por cobarde; uno más, el maestro Loera, mostró el rostro de ‘policía chino’ en el ejercicio de la política (el que tenga oídos para oír, que oiga).

El catedrático y doctor (en no sé que especialidad) Víctor Orozco propuso olvidar la inexistente e inepta comisión que encabeza Camargo Nassar y que fueran los 44 consejeros con voz y voto los que enmendaran, en ese momento, el Artículo 10 de ley universitaria para que se garantice a los maestros que son despedidos una salida justa y digna.

Y sí, con esta simple alusión al artículo de esa ley incompleta, se pueden advertir las violaciones a las que son sometidos quien, por razonables motivos o por no sujetarse a los lineamientos de quienes dirigen la máxima casa de estudios, son despedidos con una patada en el trasero.

El ex candidato a gobernador por la izquierda chihuahuense solicitaba insistentemente que Artículo 10 se aprobara en ese momento y se pudiera garantizar tan anhelado proceso digno. Claro, todo conforme a derecho y no como ocurre en la actualidad.

Tras escuchar la argumentación de Orozco, el rector Ricardo Duarte paró en seco al catedrático que no cesaba en su intención de exigir con hilaridad que ya no se prolongara más una reforma que pudo haber estado lista en un mes…y ya lleva casi una década.

La ley es un verdadero entrampado que modificarla en su generalidad implicaría tocar el corazón de la universidad y abrir espacios a un deterioro peor que el que ya se tiene.

Sin medir la brillantes del líder de izquierda, que conoce las versiones histriónicas y oratorias de todos los discursos de Fidel Castro, mostró ante el rector y el consejo lo que siempre ha sido: un hombre irreverente y con las suficientes tablas para apagar el poco brillo que le queda al rector Duarte.

El catedrático lanzó una ofensiva que ridiculizó y exhibió al recién festejado y aspirante a rector, Juan Ignacio Camargo Nassar.

El rector, con un rostro desencajado, molesto por la posición del doctor Orozco, le advirtió que su presencia en la sala de consejo era exclusivamente “con voz”, pero sin voto, lo que provocó otra discusión convirtiendo el evento en una auténtica cena de negros.

“¿Y qué derecho estoy exigiendo?”, preguntó Orozco a un rector Duarte que necesitaba con urgencia fumar un cigarro, aunque fuera electrónico.

La sala de consejo estaba saturada, morbosamente llena, ante el inminente arranque formal del proceso electoral interno que pretende sustituir al hermano del ex gobernador César Duarte.

 

 

Por alguna razón, la reforma al reglamento del personal académico se ha quedado en los cajones del director de Icsa. La lapidación lanzada ayer contra Camargo, alcanzó también a René Javier Soto Cavazos, el abogado general de la Uacj que literalmente ha nadado de muertito y dejó morir a su jefe político.

“Ese cabrón no sirve para nada”, espetó un alto funcionario de la universidad, al describir la pobre intervención de Soto Cavazos.

En la vorágine del fue cruzado, finalmente el director de Icsa intervino para intentar frenar la carga retórica axiológica que sostenía el líder de izquierda.

Literalmente bailó sobre el hormiguero. Su poca capacidad de argumentación fue el corolario de otro round que lo dejó en el suelo.

Camargo Nassar, rodeado y sin argumentos, justificó el retraso con una serie de galimatías propias de quien olvida hacer su chamba por andar en la grilla. Nadie le creyó. Aparte de inepto ahora estaba frente al respetable un mentiroso enredado con sus propias palabras. La verdad es que en su escritorio no hay ni un borrador hecho a lápiz.

Fue entonces que el respetable recordó que el aspirante a rector si tiene “tiempos razonables” para elaborar sofisticados organigramas para alimentar sus orgásmicos sueños de llegar a la rectoría de la Uacj ubicando a todas las corrientes políticas de la máxima casa de Estudios en puestos claves y olvidó el corazón de la universidad, que es la ley.    

Un hecho que no tiene vuelta de hoja, es que la comisión de Camargo Nassar no ha avanzado nada en la reforma. Quedo descubierta la simulación del candidato del Ricardo Duarte...y lo que es más, su cinismo.

En la “llamada chinga” que Camargo Nassar recibió de Víctor Orozco, los compañeros consejeros, cuya preciosa mayoría está aún domesticada por rectoría, acordaron poner plazos y tiempos a la comisión del director de Icsa y dejarlo listo el documento para el próximo consejo. Y allí, sin cortapisas, nuevamente el rector Duarte salió en defensa del más popular de ‘los nachos’.

La voz rectoral se alzó para pedir que no le pusieran “plazos y tiempos” al director de Icsa.

El compromiso de Camargo fue presentar en mayo un calendario de actividades que formule el proceso de reforma y concluir el documento en el mes de junio, en espera de que ‘san Javier Corral’, el patrono de las ‘imposiciones’ voltee sus ojos a la Uacj.

A pesar de los intentos que realizó el ‘padrino político’ de Camargo, el funcionario de Icsa mostró su incapacidad para exponer...tartamudeó más que Margarita Zavala en el pasado debate Su falta de brillantes desilusionó a quienes lo acompañan en la misión de ser el nuevo rector. Fue tal la decepción que hasta pensaron en la coperacha de Los Arcos y se les atravesó en la garganta.

En momentos, la opacidad de Camargo se convirtió en risotadas del respetable público; casi 70 personajes, incluyendo a los directores de Institutos que acudieron a la reunión del Consejo, observaban cómo se derrumbaba una carrera de rector.

Orozco, con una capacidad de oratoria propia de un académico respetable, reveló que la reforma lleva 10 años de retraso y fue, con esa frase lapidaria, como se rompió la tranquilidad de una reunión de rutina que pintaba para dormir a un niño recién nacido.

Camargo Nassar le recordó a Víctor Orozco que el retraso era de cuatro años y, particularmente en su caso, de 1.5 años, ni más ni menos. El doctor y catedrático de Icsa le reviró al señalar que tenía razón “no son cuatro, sino diez años”, dijo generando una risa generalizada.

El rostro de Camargo se desmoronó. No era el político y aspirante a rectoría que la semana pasaba soplaba las velas imaginarias de un pastel político en Los Arcos, vendiendo la esperanza de un futuro prometedor, alentando la idea de que el notario personal de Corral Jurado, que es su hermano, el otro Nacho, ya había hablado con el todopoderoso de Palacio.

En ese escenario, Orozco enfrentó también a Soto Cavazos, al presentar documentos donde advertía que se habían violentado los derechos de académicos que han sido corridos de la universidad sin un procedimiento justo.

El abogado general de la Universidad, también pintado de gris, intentó confrontar a un Orozco desatado, alterado, necio y extremadamente caustico en su posición de defensor público.

“No hay ni un solo caso”, dijo Soto Cavazos intentando acallar la andanada que ahora lo asfixiaba a él.

Y en segundos, en las manos de Orozco, pendía ya una hoja con todos los casos en los que se ha pisoteado la dignidad de los maestros que son corridos de la máxima casa de estudios.

Ya a esa altura de la reunión, la única estrategia del rector y su gente era frenar al necio septuagenario que entre ironías y argumentos bien sostenidos, puso a templar a la estructura política de quien aún gobierna la Uacj.

Para todos tuvo el ex candidato a la gubernatura.

La posición irreverente de Víctor Orozco contra el rector Duarte Jáquez se ha ido repitiendo sesión tras sesión. En la de ayer los obuses contra del hermano de César Duarte fueron subidos de tono.

La asamblea se complicó por la falta de control. El consejo, una hora y media después de la discusión provocada por Orozco, era una cena de negros. La votación fue caótica. Los consejeros no sabían ni qué se iba a votar porque no les quedaba claro la argumentación que presentaba el rector y que Víctor Orozco intentaba matizar sin éxito alguno.

La organización de la junta de consejeros se complicó por la deliberada cobardía del ‘pipis’, David Ramírez Pérez, quien ha sostenido una posición fantasmal en las sesiones del Consejo Universitario. Literalmente traía al niño atravesado y sus técnicas ginecológicas no funcionario adecuadamente para poner calma en aquel abortivo momento. Los pujidos no fueron suficientes para expulsar a la criatura que, como ya dijimos, la semana pasada estaba derechito para salir por donde salen los niños y ayer, se enredo con el cordón umbilical.

Fue entonces, que el obstetra refrendó la posición timorata y carente de sentido común como secretario general de la Uacj. Huidizo, Ramírez Pérea se ha hecho experto en dejar mal parado al rector, sin asumir el cargo de secretario.

“Él debería estar dirigiendo la sesión, no el rector”, sentenció uno de los consejeros.

La posición del ‘pipis’ originó que Duarte Jáquez se confrontara con el necio doctor Orozco experto en debates de todos a cualquier nivele y un hábil orador contra políticos débiles.

Y allí, en la sesión universitaria, había más de uno.      

 

 

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Rafael Navarro Barrón zagaleton.navarro@gmail.com


 

 

 

 

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