Un hombre en Florida murió al explotarle un cigarrillo electrónico

Un hombre murió a principios de este mes en la ciudad de St. Petersburg, Florida, al explotarle un cigarrillo electrónico, lo que le causó quemaduras en el 80% de su cuerpo, según concluyó esta semana el informe elaborado por la oficina del médico forense del condado de Pinellas.

Los bomberos que acudieron a la casa de la víctima para asistirlo el pasado 5 de mayo sospecharon desde un principio sobre la causa de su muerte, aun cuando la explosión de estos dispositivos es un evento sumamente raro.

La víctima, Tallmadge D’Elia, fue encontrada por los bomberos inconsciente en el momento que entraron en su residencia.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU han comenzado a preocuparse por estos incidentes, que ocurren generalmente cuando la batería del cigarrillo electrónico tiene un problema.

Por ello, la agencia federal recomienda no llevar cigarrillos electrónicos en los bolsillos y mucho menos tenerlos junto a llaves o monedas, ya que ello puede provocar un corto circuito en la batería e incendiarse. No recargar los cigarrillos con cargadores de tabletas o celulares. No cargarlos mientras duermes o cuando no estás en la casa. No cargarlos sobre superficies que se puedan quemar, como paños o telas, mucho menos sobre un sofá o la cama. Una vez se daña o moja la batería, hay que cambiarla. Usar las baterías recomendadas para el dispositivo. No modificar los cigarillos electrónicos. No someterlos a temperaturas extremas.

Una investigación da a a conocer en marzo de este año dirigida por Mark Rubinstein, profesor de pediatría de la Universidad de California en San Francisco y publicada en la revista Pediatrics, encontró que los jóvenes que ’vapean’ (inhalan el vapor de los cigarrillos electrónicos) tienen hasta tres veces más cantidad de toxinas potencialmente cancerígenas en el cuerpo que los que no lo han hecho. La investigación pone contra las cuerdas uno de los argumentos más utilizados por la industria y que señala que los cigarrillos electrónicos son más saludables que el tabaco y que, por tanto, pueden servir como sustituto para dejar de fumar completamente.

Las pruebas revelaron elevados niveles de cinco toxinas diferentes en los adolescentes que usan estos cigarrillos electrónicos, todas ellas sospechosas de ser carcinógenas . Se trata de las toxinas acroleína, acrilamida, acrilonitrilo, crotonaldehído y propileno óxido). Pertenecen a una familia de químicos conocidos como ’compuestos orgánicos volátiles’ COV (por sus siglas en 
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